


Este poeta no quiere tener rostro y lucha diariamente por evitar el negro en el corazón de su alma. Por tanto, este poeta
sueña y abraza la esperanza siempre que puede, pero no siempre puede. Este poeta es demasiado joven para sentirse tan cansado. Este poeta duda de su condición de poeta y, en ocasiones, no digo cuantas, se avergüenza de su condición de hombre.
Este poeta escribe y vive por idénticas e intermitentes razones: por amor y por necesidad. Por tanto, este poeta busca el
equilibrio como un funambulista emocional, pero no siempre lo consigue. Este poeta comprende muy poco de lo que acontece, pero continúa prestando atención. Y es bastante importante destacar que este poeta procura vivir enamorado.
Por último, aunque fundamental, este poeta no es un genio ni es muy diferente a ti, es más, a este poeta le gusta pensar
que este poeta podrías ser tú.
Aunque no es menos cierto que este poeta se llama Emilio Picón, que nació en Almería hace treinta y dos años y que éste es el segundo poemario que publica, además de pequeñas colaboraciones en medios literarios digitales como “Alex
lootz”, “Palabras diversas”, “Dulce arsénico” o “Impracabeza”. También habría que mencionar que en ocasiones se desdobla
más de lo habitual y se convierte en narrador, habiendo colaborado de este modo con algunos relatos cortos en las publicaciones colectivas “Los chicos feos también quieren bailar” y “A cuento de Almería”, así como en la revista digital “El coloquio
de los perros”.
